Adrianismo

sábado, enero 30, 2010


10 breves comentarios para comenzar el 2o1o

Este año hice el firme propósito de escribir en este blog por lo menos una vez al mes.

El problema es que en los últimos días nada me ha motivado lo suficiente como para escribir una columna entera del tema. Más bien han sido muchos aspectos que me han llamado la atención. Por lo mismo, el blog Adrianismo le da la bienvenida al 2010 con 10 comentarios breves de temas diversos. Aquí les van. Si les gusta, déjenme saber. A lo mejor el futuro de Adrianismo esta en Twitter:

1. El recién anunciado iPad es un ifonsote. Y un ifonsote es un juguete que la gran gran gran mayoría de la gente no necesita. Sin embargo, Steve Jobs ha revolucionado varias industrias en el pasado con inventos que al principio parecían juguetes de lujo, y que después se volvieron indispensables en la vida de millones de personas, sobre todo en aquellas que sueñan con parecer "cool" y estar "in" y que tienen acceso a una tarjeta de crédito. Sólo queda decir: In Jobs We Trust.

2. La decisión de jugar el ProBowl una semana antes y en la misma ciudad del Super Tazón es un acierto de la NFL (antes se jugaba una semana después y siempre en Hawaii). La decisión es un ejemplo de que hay situaciones en que la tradición se tiene que romper porque ya no tiene sentido continuarla. Después de que se decidía el campeón, la gente perdía interés en el deporte y el ProBowl era ignorado por fanáticos, reporteros y hasta los mismos jugadores. Sorry Hawaii, pero era necesario por el bien del deporte y sus fans, y los bolsillos de la NFL.

3. El futbolista Salvador Cabañas es un jugador ejemplar (aun cuando soy un cruzazulino anti-americanista, honestamente siempre lo he admirado) y lo que le pasó es una tragedia que nadie tendría porque sufrir. Desafortunadamente, no es el primero ni será el último que sea agredido por un imbécil envalentonado con un arma de fuego en la mano. Como siempre pasa cuando una celebridad sufre un atentado, los políticos salen a dar declaraciones, agarran a un par de chivos expiatorios, clausuran lo que pueden, se recriminan entre ellos y prometen terminar con las irregularidades. Pero como México es un país con amnesia (que es una manera elegante de decir que somos una sociedad tan bruta que no aprende de sus errores), estas tragedias se olvidan pronto y todo sigue igual. Mis mejores deseos a Chava.

4. Me parece difícil de creer que ya llevemos un año con Obama como presidente. Por mi parte, sigo celebrando su elección. Siempre le tuve fe, pero después de leer su libro "La audacia de la esperanza" lo considero uno de los hombres más admirables de la historia. Me impactó su extraordinario análisis y entendimiento de la política americana. Me pareció que su visión de la sociedad y sus problemas es muy similar a la mía. También me identifiqué con él por sus orígenes, y sus experiencias personales y profesionales. Finalmente, me inspiró confianza porque sus propuestas para navegar el sistema y lograr reformas importantes eran coherentes y realistas (nada que ver con las promesas de campaña, pero creo que podemos acordar que ningún político contemporáneo hace promesas en campaña que realmente vaya a cumplir; más bien son comerciales que los candidatos son obligados a hacer para llamar la atención de la gente y mantenerse en la pelea en las encuestas).

Es cierto que Obama ha cometido algunos errores, pero en general aplaudo su trabajo este año. Querer componer todos los aspectos de un país y realizar todas las reformas que desean los miles de grupos de interés que hay en Estados Unidos es imposible en tan poco tiempo, durante una crisis económica y con tantas limitantes como las tiene la oficina de la presidencia americana. La gente que lo critica por no poder hacer los cambios que requiere el país seguramente nunca ha tenido que administrar una institución porque sabría que lograr cambios, sobre todo si uno quiere o tiene que hacerlos de forma democrática, no es "enchílame otra gorda".

5. Dicen que hay personas que nacen con estrella, y otros que nacen estrellados. Lo mismo debe aplicar a países porque lo de Haití es increíble. Además de los tantos problemas que ha tenido ese país, les cae un terremoto de esa magnitud. Ojalá que personas con buenas intenciones y capacidad unan sus fuerzas para definir un plan a largo plazo no sólo para la reconstrucción de las zonas afectadas, si no para el desarrollo económico y político a largo plazo del país.

6. Hablando de Haití, me llamó poderosamente la atención los múltiples y diversos esfuerzos para recaudar fondos para apoyar al país. Por un lado me dio gusto que gente de todo tipo se solidarizara al respecto y que se ofrecieran tantos métodos para mandar recursos (mensajes de texto, teletones con artistas, centros de acopio); por otro lado me pareció que para algunos no era más que una moda y que mañana se les va a olvidar el asunto.

Yo llevo mucho años donando dinero a la organización Médicos Sin Fronteras a la cual admiro y apoyo porque sé que tienen los mejores sistemas para ayudar en este tipo de desgracias. Ojalá mucha gente que donó para este terremoto lo siga haciendo porque desafortunadamente Haití no es un caso aislado y en muchos lugares del mundo se necesita ayuda de forma permanente.

7. Si hay algo que me molesta, es que el personal de un banco no me ofrezca un buen servicio. La semana pasada abrí una cuenta para Qualitas en Citibank. No soy partidario de Citi, pero la fundación ya tenía una cuenta con la institución. Llegué a la sucursal y recibí un trato que no se puede calificar de otra manera mas que grosero por parte de tres ineptos sentados en la recepción. Cuando solicité ver al gerente para presentar una queja, recibí de uno de los ineptos una respuesta para la historia: "Aquí todos somos gerentes, si tienes una queja sobre nosotros, nosotros mismos la escuchamos." En general, los bancos comerciales han descuidado mucho el trato a sus clientes. Se comportan como si nosotros les estuviéramos haciendo un favor. Es hora de reclamar nuestros derechos como consumidores.

8. Ya que estamos en bancos, me parece correcta la propuesta de la administración Obama para reformar la forma en que el gobierno interviene en las instituciones financieras que se meten en problemas. No es justo que los megabancos, tanto comerciales como de inversión, y otros gigantes financieros, tengan el incentivo de tomar riesgos desorbitados porque saben que al ser "too big to fail" el gobierno los va a salvar para evitar una catástrofe macroeconómica. Como cualquier negocio, las instituciones financieras junto con sus accionistas, empleados y acreedores tienen que tener claro que pueden quebrar y perder su inversión/trabajo/dinero. Los únicos que deben ser protegidos son los cuentahabientes de bancos comerciales. Estoy de acuerdo con el que las instituciones financieras escriban un "testamento" sobre qué hacer con sus activos durante una bancarrota y que el gobierno tome control temporal de una institución en crisis mientras se vende o se liquida para que los mercados se mantengan estables. Pero el gobierno no tiene porque seguir inyectando cantidades titánicas a estas instituciones que están a punto de quebrar. En otras palabras, los fondos públicos no pueden usarse para recompensar los bolsillos de aquellos que provocaron la crisis.

9. Mad Men es una extraordinaria serie de televisión. Hay muchos motivos para alabarla. El retrato que hace de Nueva York en los 60s es una delicia visual. Las oficinas, las calles, los departamentos y los suburbios son una máquina del tiempo. Aun los más míminos detalles han sido minuciosamente cuidados por los creadores para que muestren la vida de la época. Pero sin duda, la cereza del pastel es que la serie se ubica entre la nostalgia por un mundo que parece más simple y plácido (el American Dream de medio siglo XX con el ejecutivo exitoso en la ciudad y su familia perfecta en los suburbios), y la aberración por ese mismo mundo en donde la discriminación a las mujeres, judíos y afroamericanos es abierta, el divorcio o ir con un psiquiatra mancha la reputación de las personas de forma permanente o la nueva secretaria de una oficina tiene que aceptar insinuaciones de sus jefes y sostener relaciones con ellos no solamente para no ser despedida, si no también para poder parecer una "mujer sofisticada de Manhattan". Esta serie nos hace pensar cómo ha evolucionado el espacio público en estos 50 años, y al mismo tiempo, cómo le hemos hecho para ocultar ciertas actitudes en público aunque las sigamos teniendo en privado.

10. Tengo la política personal de no salir en "dates" desde Thansgiving hasta el 14 de febrero del año siguiente. ¿Por qué? Porque son épocas complicadas para conocer a personas con quien deseas empezar una relación sentimental. A partir del Día de Gracias y hasta el 1 de enero, todo mundo está ocupado con reuniones familiares, de trabajo o de amigos. Esto provoca que el calendario se reduzca para tener una segunda o tercera date. O en su caso, se utiliza una de estas ocasiones para la date, lo cual significa que una de las partes tiene que entrar de golpe a la red social de la otra persona, lo cual tiene altas probabilidades de terminar mal (el jefe te grita, aparece el ex-novio, el hermano hizo un escándalo, la tía hizo cara, una amiga revela una intimidad...) Esto roba a la pareja la oportunidad de fortalecer la relación y conocerse un poco más antes de llevarla con sus respectivas bandas.

Durante el mes de enero, la gente empieza el año con muchas resoluciones que supuestamente los van a transformar en mejores personas. Van a ir al gimnasio para quedar como modelos, van a ahorrar dinero, van a dejar malos vicios, van a tomar una clase de meditación y van a ser voluntarios para ayudar a la comunidad. Por lo mismo, tienen expectativas muy altas de su potencial pareja, lo cual resta posibilidades a tener éxito en un date porque te van a comparar con el hombre/mujer de sus sueños.

Del 1 al 14 de febrero, todo se cubre de rojo porque viene el Día de San Valentín. Este es el periodo más peligroso para tener dates. Para muchas personas el no tener con quien salir el 14 de febrero es un motivo de vergüenza, por lo que salen contigo solamente para tener algo seguro el Día del Amor y no tener que quedarse en su casa viendo Sex and the City con un litro de helado de chocolate. Ahora, digamos que sales con alguien en esos días con quien sientes una conexión fuerte, pero por lo mismo no quieres presionar mucho para no echar a perder la oportunidad. ¿Qué haces el 14 de febrero? Si salen juntos, estás formalizando el asunto y puedes asustar al susodicho o susodicha. Pero si no salen juntos, puedes decepcionar a la que pudo ser tu pareja.

Por todo esto, durante este periodo de veda, apunto los datos de todas las chavas que me gustan, y me espero al 15 de febrero para hablarles. Si están ilusionadas con alguien con quien salieron el día anterior, inmediatamente te vas a dar cuenta de que no hay chance con ellas. Pero si te dicen que sí, tienes tiempo para conocerlas, recibir la primavera juntos, hacer cosas divertidas en verano y si de plano sigue la relación, asistir a las fiestas decembrinas a conocer a su network y hasta preparar un super romántico 14 de febrero el año siguiente.

(Veda Thanksgiving-San Valentín. Copyright Adrián Franco EM. All rights reserved.)

Comentario adicional sobre este blog:

Aunque me apasiona escribir en este espacio, para mí un nuevo post no significa arrojar a los lectores unas cuantas ideas sin antes analizar que éstas tengan cierta validez o importancia, que sean coherentes y que estén lo mejor escritas posible. Definitivamente este blog no es la pared de facebook o un mensajito de celular para teclear las mismas palabras que saldrían de mi boca en una conversación informal.

Este blog surgió porque hay momentos en donde me urge escribir. Tal vez me enteré de alguna noticia que me impactó, o viví un suceso que requiero transmitir, o me viene a la cabeza una idea que me da vueltas y vueltas hasta que la expluso con unas líneas. A veces, escribir resulta la mejor terapia.

Pero no niego que disfruto muchísimo cuando la gente me hace algún comentario o me reclama porque no he escrito. Sin duda me motiva a seguirle y a no dejar pasar tanto tiempo sin un post. Así que si lo que escribo les gusta, o les choca, o les da risa o les causa molestia, o les parece un tontería o una buena idea, déjenme saber por este o por otro medio. Gracias.




sábado, octubre 24, 2009


Ocho citas, una religión.

Esta semana fui a una sesión de citas rápidas (speed dating). Esta es una forma de conocer a varios galanes o galanas en un lugar público y después de conversar unos minutos, decidir si te interesa salir con esa persona en una cita tradicional y abrir las puertas a una relación, o solamente darle las gracias y jamás volverla a ver. En la sesión a la que acudí tuve ocho citas, cada una duró ocho minutos.

El día de la sesión llegué tarde. Bueno no tarde, justo a tiempo para empezar. Le dije a la coordinadora mi nombre y me dijo que no me veía en la lista, pero que no importaba, que me sentara de inmediato en la mesa 4 para comenzar mis citas. La sede era un pequeño bar en Manhattan con decoración sobria, y alumbrado solamente por la luz de las velas en las mesas. Había ocho mesas pequeñas formando un círculo, cada mesa acompañada de dos asientos. Los hombres en un asiento, las mujeres en el otro. Frente a frente.

La coordinadora explicó que cada pareja tendría 8 minutos para platicar, y al finalizar el tiempo, los hombres debían pasarse a la siguiente mesa para conocer a otra dama. Es decir, te guste o no te guste la persona, tienes que estar con ella solamente 8 minutos. Además, una de las reglas del speed dating es que la pareja no debe dar información personal durante la cita. En caso de que la persona te guste, anotas su primer nombre y el final del día le dejas saber a la empresa que organizó el evento. Si a esa persona también le gustaste, entonces la empresa les manda a los dos la información para que se contacten.

Mi primera cita fue con Golda. Nuestra conversación fue ágil y amena. Ya para finalizar el tiempo le pregunté cuál había sido su viaje favorito. Me contestó que por mucho, su lugar preferido para vistiar era Israel. Me preguntó si a mí también me gustaba, y le contesté que nunca había ido. Me dijo que si pensaba ir, y le dije con toda honestidad que no por el momento. Noté un pequeño cambio en su actitud a partir de ese momento, pero no pude averiguar más porque un sonido de campana me indicó que era tiempo de pasarme a otra mesa y conocer a una nueva persona.

Mi segunda cita fue con Davina. De facciones lindas, voz agradable y complexión delgada, Davina me platicó que trabajaba en una empresa de seguros y que le encantaba andar en bicicleta de montaña. Cuando me preguntó que hacía para divertirme, le dije que estaba aprendiendo a bailar salsa y le pregunté si a ella le gustaba bailar. Me contestó que bailaba el Hora y a su vez me cuestionó si sabía danzarlo. Le dije que no. Me respondió que siendo judío era conveniente saberlo. Le dije que no era judío, que había nacido en un país 90% católico.

Mi tercera cita fue con Elana. En cuento comenzamos, mi nueva compañera me dijo que me notaba un acento de extranjero. Para hacer lúdico el momento, le dije que adivinara de dónde era. Su contestación: ¡De Israel!

Y en ese momento me cayó el veinte: Israel, Hora, judío... ¡Estaba en una sesión de speed dating para puras personas de religión judía! Tenía que tomar una decisión rápida. No podía abandonar la sesión en medio de las citas porque iba a distorsionar la dinámica. No iba a mentir diciendo que soy judío porque si me preguntaban algo al respecto y no sabía, iba a quedar peor. Así que decidí ser honesto y decirles que no era judío, pero que estaba abierto a salir con mujeres de todas religiones. Además de ser la verdad, me abría las puertas a comenzar una relación con alguna de las citas restantes y la noche no sería perdida. Claro que no consideré que mi lógica no aplica a un grupo de damas que específicamente pagaron para conocer hombres judíos. Y para acabarla de amolar, todavía faltaba otra sorpresa...

Mi siguiente cita fue Sharon. Mi primera reacción al conocerla fue: ¡wow! De origen pakistaní y húngaro, Sharon era una mezcla de sensualidad del medio oriente con elegancia balcánica. Agradable, propia, inteligente y sexy, Sharon me comentó que bailaba tango (inmediatamente la imaginé con un vestido largo color carmín con pierna descubierta), trabajaba como psicóloga de niños en un hospital y había asistido a la misma universidad que yo.

Cuando le pregunté en que año se había graduado de la universidad, me dijo que en 1989. Un rápido cálculo mental me indicó que Sharon era mínimo 10 años mayor que yo. Cuando ella estaba en la universidad, yo todavía era un niño de primaria. Volteé a ver a todas las demás mujeres en el bar y me cayó otro veinte: No nada más estaba en una noche de solteros judíos, todos tenían más de 40 años. Yo, un católico de 32 años, estaba presentándome y tratando de ganarme a un grupo de mujeres judías de 40 y tantos años. (Por cierto, ¿por qué había acabado en esa sesión? Porque me equivoqué de noche. Mi evento era en el mismo lugar y a la misma hora, pero de la siguiente semana.)

Y desde luego, Sharon me preguntó antes de terminar nuestra cita si era judío.

Mi última cita fue con Yocheved. Cuando le dije que no era miembro de su religión, me preguntó qué era lo que me gustaba de las chicas judías. Le contesté que no me gustaban las características de las damas judías en particular, que estaba abierto a relacionarme con personas de cualquier religión. Que mi familia era católica y que seguía realizando ritos católicos, más por costumbre, que por convicción. Que era muy crítico de las iglesias en general, pero que respetaba todos los credos. Y que me consideraba una persona de mucha fe que estaba en constante comunicación con Dios.

Me cuestionó si había tendio novias que no fueran católicas. Le contesté que había tenido novias tanto católicas como anglicanas y hasta una musulmana con quien casi me caso. La cita finalizó en ese momento y Yocheved alcanzó a decirme antes de levantarme de la mesa: Y ahora tal vez salgas con una judía.

Tal vez. Tal vez.


sábado, septiembre 05, 2009


Mi primer encuentro con la República Bolivariana de Venezuela

Mi primer encuentro con la Venezuela chavista fue hace apenas unos días cuando asistí al Consulado General de Venezuela en Nueva York a solicitar permiso para promocionar los talleres de educación financiera para migrantes que damos en la fundación Qualitas of Life.

Con una sonrisa en la boca y un paquete informativo de la fundación bajo el brazo, entré al consulado que está ubicado en un suntuoso edificio a unos pasos de la Catedral de San Patricio. En la recepción estaba sentado un hombre de unos 40 años, hombros anchos, algo de sobrepeso, cabelllo negro chino y una cara de pocos amigos. Sin pretender faltarle el respecto al que sería mi interlocutor, al verlo pensé que se asemejaba a un gorila. Le comenté el propósito de mi visita y cuando apenas me disponía a describir con más detalle las actividades de Qualitas, me interrumpió abruptamente y con un vocerrón que se escuchaba hasta la calle y un tono intimidante y condenatorio me dijo más o menos lo siguiente:

"No señor, aquí no es un mercado para que usted pretenda venderle a nuestros connacionales sus productos... Esto es un Consulado General y no le vamos a permitir ni a usted ni a nadie beneficiarse a expensas de la República Bolivariana de Venezuela."

Sorprendido por la respuesta y un poco molesto por su tono, le contesté que Qualitas es una organización sin fines de lucro con el único propósito de apoyar a la comunidad migrante hispana. Le dije que no vendíamos ningún producto o cobrábamos por nuestros servicios. Que nos dedicamos a enseñar principios de finanzas personales a los migrantes en Nueva York, es decir, a la educación comunitaria.

"Educación, señor, eso que usted hace no es educación. Quiere traer educación a este consulado, enseñe la vida de Bolívar (con un movimiento repentino me acercó a la cara un libro con el retrato del Libertador), enseñe la historia de la República Bolivariana de Venezuela, enseñe lo que está haciendo el presidente Chávez..."

Le respondí que estaba de acuerdo en la importancia de enseñar esos temas, pero que los cursos que daba Qualitas también eran importantes para los migrantes. Continué diciendo que el aprender finanzas personales podía beneficiar a muchas familias venezolanas en Nueva York.

"Lo que usted hace señor, es impulsar el capitalismo, usted es un capitalista y no voy a permitir que venga a hacerlo con los venezolanos. No señor (haciendo énfasis en el último no). Yo no tengo una cuenta de banco y vivo perfectamente, sin necesidad de gente como usted y de todos aquellos que quieren explotarnos. Usted no es bienvenido en la República Bolivariana de Venezuela."

Aunque ya estaba cansado de escuchar sus gritos, respiré hondo y continué diciendo: ¿No cree que es importante que las familias aprendan a hacer un presupuesto en su casa, o que aprendan a defender sus derechos como consumidores, o a identificar estafadores para que no sean víctimas de fraudes?

El Gorila se quedó sin respuesta por primera vez desde que había comenzado la conversación. Se me quedó viendo un momento a los ojos y bajó la vista como si estuviera leyendo algún documento. Esa pausa me permitió percatarme que había como 12 personas en una sala de espera. Todos nos estaban observando. Todos tenían un gesto que combinaba sorpresa, incredulidad y miedo.

El recepcionista levantó la vista y me dijo con su vocerrón, pero con un tono distinto, que la respuesta a mi solicitud era negativa, pero que si le dejaba algún volante de la fundación, se lo iba a mostrar a la cónsul general. Le di el paquete informativo de Qualitas y salí de lugar no sin antes voltear a ver de nueva cuenta a los venezolanos que nos habían estado observando. Volví a ver su cara descompuesta por lo que habían presenciado, y sinceramente, sentí mucha pena por ellos.

Mi opinión sobre la administración chavista es tema para otra o para muchas otras columnas; finalmente, no todo es blanco o negro como lo quieren pintar los medios y los políticos. Pero mi primer encuentro con la nueva Venezuela me dejó un mal de sabor de boca. No hay nada peor para un país que quiere ofrecer una mejor vida a sus ciudadanos que tener un gobierno que descalifique puntos de vista y opiniones distintas con diatribas y mentiras. Si quieres demostrar que tu forma de gobierno es mejor, hay que dejar que la gente conozca otras opciones.


miércoles, agosto 19, 2009



Justicia a la mexicana


El sábado 15 de agosto me robaron el coche de mi mamá. Por lo mismo, me tocó vivir de cerca el sistema de justicia del país. Me refiero a llamar a la policía, acudir al ministerio público, tratar con judiciales. Me imagino lo que están pensando: "estoy a punto de leer otra historia de horror". Pues no es así. Para mi sorpresa, mi experiencia con la justicia mexicana fue excelente.

Ese día, le pedí prestado el coche a mi mamá para ir a correr al parque Tezozomoc en Azcapotzalco (para aquellos que no me conocen mucho, Azcapo es mi delegación favorita y en alguna ocasión propuse un plan para convertirla en la zona más chic del D.F., algo así como una Condechi con blue -collar flavor). Llegué al parque a las 7:45am. Quince minutos después, me percaté que el vehículo ya no estaba.

Llegué a mi casa en shock. Aunque el coche estaba asegurado, me preocupaba el hecho que ese mismo día se celebraba una fiesta sorpresa para mi mamá que habíamos planeado por meses. Todo estaba fríamente calculado para que la festejada no se enterara de nada hasta llegar a la fiesta. El robo no solamente era una mala noticia, además iba a arruinar la fiesta. Después de discutir el asunto unos minutos, los organizadores del festejo concluímos que no había de otra más que decirle a mi mamá de la sorpresa.

Pero algo nos detuvo. Ese algo fue una patrulla que llegó a la puerta de mi casa. No habían pasado ni cinco minutos desde que avisamos del robo a la policía por teléfono cuando los agentes ya estaban tocando el timbre. Les expliqué lo que había pasado y me dijeron que a ellos no les tocaba investigar esa zona, pero que otra patrulla ya venía en camino. La segunda patrulla llegó dos minutos más tarde. Los policías de la segunda patrulla me indicaron la agencia del ministerio público en donde tenía que ir a reportar el robo, me dijeron los documentos que necesitaba y se ofrecieron a llevarme. Me trepé en la patrulla (primera vez que sucede y tengo que confesar que se siente algo cool, como que te empodera ser el malo de la película) y mientras manejábamos por Azcapo, los agentes me trataron de lo más amable y reportaron el inicidente por radio.

Llegamos a nuestro destino y uno de los agentes no solamente me acompañó hasta el escritorio del ministerio público, además me presentó con el licenciado encargado y le explicó el incidente. El lic (un hombre como de 40 años, bigotón, vistiendo un suéter rojo, aparentemente serio, pero que no dejaba de hacer bromas a sus compañeros) me dio un par de formularios, me dio las indicaciones para llenarlos (me dijo que no escribiera mi dirección y teléfono porque esos datos van directos en la computadora para que no se filtren a terceros) y me pidió regresar con él al terminarlos.

Antes de retirarse, el patrullero también me presentó con los agentes judiciales que estaban en el edificio para que reportara el vehículo. Esos mismos agentes judiciales me ayudaron a completar los formularios -no sabía los nombres de las calles que rodeaban al Parque Tezozomoc y ellos los encontraron en sus mapas- y me tomaron los datos del coche.

Regresé con el lic y en diez minutos ingresó los datos en su computadora, me hizo un par de preguntas más, imprimió la averiguación previa y me dijo que regresara tres días más tarde con la factura para comprobar la pertenencia del vehículo. Le pregunté que tramite seguía y me dijo con su cara pícara-seria que, como ya me lo había indicado, regresara tres días más tarde. También me dijo que la hablara a mi seguro.

Me fui a la casa de mi mamá y como ya se le había hablado al seguro, para las 9:30am ya se habían realizado todos los trámites necesarios. La eficiencia del sistema de justicia nos permitió continuar con la fiesta y mantener la sorpresa como se había planeado. Mi mamá llegó al recinto sin la más mínima idea de que era una fiesta para ella y como fue una celebración super emotiva y llena de armonía y buenos deseos, el mal sabor de boca del robo se desvaneció por completo.

Tres días más tarde, regresamos al ministerio público. La cita era a las 10am. A las 10:45am salimos del lugar. El trámite había terminado por completo. Ahora solo faltaba esperar si los patrulleros o los judiciales encontraban el coche. Mi familia y yo no teníamos muchas esperanzas. Pensamos que seguramente los ladrones lo iban a desmantelar o pintarlo para hacerlo taxi o utilizarlo para otros crímenes. Nos resignamos a esperar 30 días para que el seguro nos pague el valor del carro.

Un día más tarde, un agente de la policía llamó a la casa avisando que el vehículo había sido encontrado abandonado en las calles de la ciudad. Menos de una semana había pasado y ya se había recuperado el coche.

Por muchos años, en mis editoriales y en pláticas formales e informales, he criticado ferozmente a la burocracia en México y en particular al sistema de justicia. Sigo creyendo que la corrupción, la apatía y la falta de sentido común que muestran un gran número de representantes y autoridades es un cáncer que tiene al país de rodillas. Pero en esta ocasión tengo que afirmarlo: experimenté la justicia mexicana y me fue muy muy bien.

===================

***Algunas personas me han preguntado por qué no actualizo este blog más seguido. Principalmente es por falta de tiempo y porque cada vez que pierde alguno de mis equipos (Medias Rojas, Cruz Azul, Celtics y Acereros) se me bloquea el cerebro (es decir, me deja de caminar el ratoncito a cada rato).

A partir de hoy, voy a hacer el firme propósito de actualizarlo semanalmente. Para ésto, voy a subir escritos no recientes. Por ejemplo, verán poemas que escribí en mi época romántica a principios de esta década o manifiestos de protesta que hice en mi época de rebelde a finales del siglo pasado. Como siempre, se agradecerán mucho sus comentarios.

miércoles, mayo 06, 2009


Mexicans, leave America now!

No soy racista. De verdad que no. Simplemente soy una persona preocupada por el futuro de su país. Y como yo, muchos americanos piensan lo mismo: ¿En qué América van a vivir nuestros hijos si tienen que compartir el espacio con una raza que solamente nos trae problemas? ¿Qué le espera a este gran país de gente decente, valiente y trabajadora si de forma permanente tenemos que lidiar con la invasión de estos mexicanos que obviamente no son como nosotros?

Lo repito, no soy racista, ni tampoco le tengo fobia a México. Cuando mi hija se pone a cantar a JLo o a Shakira, no me enojo. Le explico que no son como Britney o Miley, pero que mientras cante las versiones en inglés y no se haga la graciosa repitiendo palabritas en español (qué es eso de "shake your bon bon" o "ehhh macarena") pues no hay problema. O si mi familia quiere cenar Mexican, con gusto lo acepto. Un spicy guacamole, unos burritos (desde luego que sean low fat) o unas fajitas de Applebees, son siempre buenas opciones. Y no voy a negar que a veces paso a Taco Bell cuando se me hace tarde. Por cierto, el perrito Chihuahua es otro ejemplo de cosas de México que nos gustan, ¡hasta Paris Hilton tiene uno! Y mi favorita: la fiesta del 5 de mayo. Qué mejor muestra de respeto por parte de los americanos para los mexicanos que la celebración de su día de la independencia con sus productos más típicos: cervezas Corona, nachos con cheddar y helado de dulce de leche.

Yo entiendo perfectamente cuál es el problema. Sufren tanto en su país que al escuchar lo maravilloso que es América, no se pueden aguantar. Y como está cerca, se brincan. Y cuando se dan cuenta de que llegaron al Land of the free, a un lugar sin corrupción, sin injusticias y en donde, como dice Donald Trump, toda la gente puede ser millonaria si se lo propone, pues le hablan a sus familiares para que se compren traje de baño y goggles y también se crucen el río.

Pero lo malo es que cuando vienen, se traen cosas malas de sus aldeas. ¿Por qué creen que tenemos tanta droga en nuestras calles? Porque están acostumbrados a consumirla. Escuché que es tan común allá que toman té de cocaína y hacen tacos de hongos alucinógenos. Es natural que a nuestros jóvenes les entre la curiosidad. Sin mexicanos, se acabaría el problema de la droga entre la juventud americana.

También se traen sus crímenes violentos. México es una combinación del salvaje oeste de Clint Eastwood y el estado de Nueva Jersey (en el que viven los Sopranos). Leí en el periódico que actualmente hay una guerra en donde cada rato hay tiroteos y aparece gente colgada y torturada. ¿Cuándo ha pasado algo así en la historia de América? Nunca. No podemos dejar que empiece a pasar.

Y ahora también nos traen el Mexican flu. Digan lo que digan los científicos, yo creo que sí es genético porque yo siempre he visto a los niñitos mexicanos llenos de mocos. Lo más seguro es que ya lo tenían en la sangre y con el calentamiento global, el virus sufrió una mutación y por eso está afectando a sociedades avanzadas como la nuestra.

No saben la angustia que sentí cuando me enteré de esta enfermedad. Mi hijo acababa de tener contacto con dos mexicanos. Uno es un chico de su clase. Es una escuela super exclusiva, pero aceptaron a este muchacho porque según esto su papá tiene un puestazo en Wall Street (seguro que es de los que causaron la crisis). Y el otro es el hijo del jardinero que trabaja para el vecino. A los angelitos se les ocurrió jugar soccer. Desde luego que llevé a mi hijo al hospital para que lo revisaran, le prohibí acercarse a cualquiera que hablara español y le tiré a la basura el balón porque a lo mejor el virus se había escondido en éste para luego atacar.

¿Qué podemos hacer para ya no pasar estas angustias? Mis amigos y yo hicimos  brainstorming y se nos ocurrió este plan: 1) Construir una muralla entre los países, así como la de China, pero con tecnología de punta (rayos láser, sensores, GPS) y que tenga de guardias a los mejores agentes del país (una selección de los Marines, SWAT, G.I. Joe y Border Patrol entrenados por alguien como Jack Bauer). 2) Identificar a los que están viviendo entre nosotros obligándolos a portar alguna señal. Se nos ocurre que usen un sombrero, de esos puntiagudos que son fáciles de ver desde lejos (mi primo acaba de traer uno de su Spring Break en Cancún). Al fin ellos ya lo han usado en su país, y nosotros los distinguimos para no acercarnos. 3) Regresarlos a México. Para que no contagien a nadie, se pueden ir en trailers, al fin ya deben estar acostumbrados porque así viajan muchos. La verdad es que no importa cómo se vayan, pero los mexicanos tienen que abandonar América ya.

Y para que vean que no es mala onda, hasta los de su misma raza están haciendo algo parecido. Leí que los argentinos y los chilenos, que son igualitos a los mexicanos, nada más que con acento distinto y menos cafés, cancelaron los vuelos a México y no quieren ni jugar soccer con ellos (ya decía yo que el balón puede alojar al virus).

Cuando le platicamos nuestro plan a una conocida, se molestó y nos dijo que la migración, el tráfico de drogas y las epidemias son problemas de un mundo globalizado y que todos los países son en parte responsables. También nos dijo que los migrantes aportaban mucho al país, que teníamos muchos beneficios por tener a los vecinos que tenemos y que México no se merecía ese trato. Desde luego que no le hicimos caso. Es la clásica anti-patriota que no ama a América. Imagínense que hasta fue de las que protestó por la prisión de Guantánamo. 

Yo en cambio sí amo a América. Y no soy  racista. Lo sé porque veo a Oprah.

martes, abril 28, 2009


 

Quetzalcóatl, where art thou?

Adrián Franco Espinosa de los Monteros

 

Tengo 32 años y desde que me acuerdo, en México siempre ha habido crisis. La devaluación del 82, el temblor de 85, los penalties del 86, la elección del 88, y cuando nos empezábamos a sentir un poco mejor, el desastre económico del 94, las dolorosas desapariciones de Colosio y Paco Stanley, las dolorosas apariciones del Chupacabras y la Paca, y la llegada al poder de los partidos de oposición que a base de cachetadas azules y amarillas nos quitaron la ilusión de tener un gobierno decente. Mi generación no es la generación X o Y o Timbiriche. Mi generación es la generación de la crisis.

Sin embargo, al escuchar las noticias recientes pareciera que las crisis de las últimas 3 décadas eran miel sobre hojuelas. Bueno, definitivamente no miel sobre hojuelas (exageré, exageré, exageré), pero podemos decir que el país no andaba tan mal. Sin duda contábamos con gobernantes ineptos y líderes corruptos, deportistas a los que les tiemblan las piernas y policías que protegen a los criminales, mega millonarios que no dan donativos ni por accidente y una población obsesionada por la selección de fútbol y las telenovelas. Pero vamos a ser honestos, ¿qué nación no presenta algo parecido? Aunque estábamos entre azul y buenas noches, hay la llevábamos. Hasta hace algunos meses, hay la llevábamos.

Ahora mexicanos, ahora sí, estamos fregados. Si aquellas eran crisis, esta es una Venti crisis. No es por ser amarillista, no es por ser fatalista, no es por ser pesimista, y no es por añorar a los gobiernos de antes que tanto daño nos hicieron con su dictadura perfecta, pero ahora sí el país está fuera de control. Para muestra, más de un botón:

El narco. El narco ya se apropió de regiones enteras del país y entre que se pelea con el ejército y con las bandas enemigas, todos los días nos ofrece un espectáculo sanguinario y nos educa en las múltiples formas de desaparecer a los humanos de la faz de la tierra. Al mismo tiempo, nos recuerda que son una industria muy eficiente y que tienen tanto poder económico que 207 millones de dólares en efectivo es para ellos como el cambio que sobró de la semana. Es decir, estamos presenciando una película con guión de mafiosos, con una super producción estilo Spielberg y un director que le gusta el gore. Y por si fuera poco, es una película que rompe récords de taquilla.

El crimen. Siempre ha habido crimen y siempre habrá crimen en un país con 100 millones de personas. Pero lo que está pasando en estos tiempos es ridículo. Cuando la sociedad desarrolla rutinas para agilizar los asaltos, cuando pululan las empresas para negociar con secuestradores y cuando el blindaje de autos es una profesión en boga, quiere decir que ya aceptamos al crimen organizado como parte de nuestra vida diaria. Muy posiblemente la culpa de todo ésto la tenga Chespirito por hacer al Chómpiras, la Chimoltrufia y el Botija tan adorables.

La economía. De por sí que nos gustan las emociones fuertes -devaluación, inflación, deuda externa, rescate bancario, fuga de capitales, nacionalización, privatización-, cuando más o menos habíamos agarrado caminito en la macroeconomía, nos pega con todo la crisis financiera global. Porque por más que nos digan lo que nos digan los benditos economistas, si a un país le reducen los ingresos de la forma que le está pasando a México, tiene que haber consecuencias graves. Repaso: ¿Cuáles son las fuentes de ingreso de la nación azteca? 1) Petróleo, el precio del crudo sube y baja como si anduviera en montaña rusa de Reino Aventura, además de que se agotan las reservas y Pemex está en quiebra; 2) Remesas, los migrantes se quedaron sin chamba porque se paró la construcción en EUA y porque ya no se necesitan niñeras dado que los americanos se acordaron que tienen hijos cuando sus empesas los despidieron; 3) Turismo, jaaaaaaa. A ver, convénceme de visitar México en estos momentos. Ni con espejitos... 4) Manufactura, la cantaleta de tiempo atrás: "los chinos lo hacen más barato, pero nosotros tenemos a los gringos de vecinos y tenemos libre comercio". Desde luego que si tu único mercado deja de comprar porque se le acabó el dinero, y además no respeta el libre tránsito porque tus camiones contaminan con las figuras de chavas voluptuosas que cuelgan de la defensa, pués ya no hay ventaja competitiva.

El virus. Made in Mexico. Somo cuna de un misterioso virus que tiene al mundo al borde de una pandemia. Porque eso sí, nos gusta ser originales. No íbamos a propagar alguno de las tantos tipos de influenza existentes. No. Sacamos nuestra propia cepa: A/H1N1. Una cepa que nadie sabe a ciencia cierta cómo se comporta o cómo nos afectará. Una cepa que provocó que la OMS subiera la alerta de pandemia a 3 a 4 por primera vez. Sí, leyeron bien: ¡Por primera vez!

¿Cuántos infectados hay y cuántos han muerto? Nadie sabe exactamente. Las cifras oficiales nos indican 150 lamentables pérdidas, pero sin laboratorios especializados en el país hay mil y una posibilidades. A lo mejor había otros elementos que provocaron la muerte de estas personas. A lo mejor ya le dio a todo el país por lo que la tasa de mortalidad es mínima. A lo mejor ésta es solo la primera ola de contagios de muchas por venir. A lo mejor un chamaco inventa la vacuna utilizando su juego de química Mi Alegría y salva a la humanidad.

El temblor. Por si la influenza no hubiera zangoloteado bastante a los capitalinos, el lunes 28 de abril, tiembla. Cinco punto siete grados que seguramente se sintieron como 10 para los angustiados chilangos que según las fotos salían de sus casas y oficinas despavoridos con dos cosas: sus mascaritas azules y sus celulares. Las máscaras para evitar el contagio, y los celulares para poder mandar mensajitos. Mensajitos sobre qué, uno se pregunta. Pués de qué otra cosa, de chistes: ¿Qué le dijo el D.F. a la temida influenza? ¡Mira como tiemblo!

Ante estos acontecimientos, no puedo dejar de preguntarme: ¿qué está pasando? (cuestionamiento que se escucha más convincente en su versión en inglés: What the f*ck is going on?) Después de exprimirme los sesos un rato (chiste local: una vez una querida tía se equivocó y dijo que se le había ocurrido una idea después de "exprimirse los senos") llegué a las siguientes hipótesis:

1) Todo es culpa de los narcos. Así es. No solamente son culpables de los descabezados y los disueltos en ácido, los narcos también crearon la cepa A/H1N1 en uno de sus sofisticados laboratorios. Un día que pararon la producción de anfetaminas para hacer una comilona de cochinita pibil, aprovecharon para desarrollar el super virus para demostrar quiénes son los jefes de jefes de la biotecnología en México.

Y desde luego el temblor también se lo debemos a ellos. Se les ocurrió hacer un super tunel de Centroamérica hasta Las Vegas con un chorro de dinamita que detonaron de un solo jalón sacudiendo las placas tectónicas. Lo único bueno es que vamos a poder entrar por una cueva del cañón del Sumidero o por una alcantarilla en Tepito y salir en las mesas de blackjack del Caesars Palace o en la alberca del Mirage.

Y el alza en el crimen, también es su culpa. Ante la crisis, se vieron en la necesidad de hacer downsizing y muchos de sus ex-empleados se fueron a buscar otras fuentes de trabajo. No les resultó difícil encontrarlo. Haber sido empleado de La Familia o del Chapo en el mundo criminal es equivalente a haber trabajado en Goldman Sachs o con Warren Buffett en el mundo financiero.

Y para acabarla, la crisis económica también se la debemos a ellos por andar comprando de forma indiscriminada palacetes de Sinaloa a Arizona. Los palacetes con sus acabados Narc Deco elevaron el precio de las bienes raíces de la zona creando una burbuja insostenible. Hoy en día la gran mayoría de los vecinos fueron desalojados por no poder pagar la hipoteca. Y los pocos que sí podían pagar están tratando de vender después de que vieron pasar por la entrada del fraccionamiento las trocas llenas de cuernos de chivo.

2) Todo es culpa de los puercos. George Orwell lo dijo desde los 40s: los puercos van a dominar al mundo.

La escena: en una granja de Veracruz, los animales se rebelaron y corrieron a los humanos. Los puercos se hicieron del poder porque eran los únicos que podían utilizar el control remoto para seleccionar si en la granja se veía la telenovela del Canal de las Estrellas o la de TVAzteca. Este poder los corrompió y los hizo comportarse como los humanos: autoritarios, racistas, arrogantes y voraces. En unas cuantas semanas, los puercos aprendieron tan bien las actitudes humanas que comenzaron a parecerse físicamente a ellos.

Es una borrachera en el Puerto, los puercos le pasaron la influenza a los humanos en medio de tequilas, picaditas de huevo, chelas y habas enchiladas. Los puercos, que salieron más vivales, se fueron a hacer una limpia a Catemaco para aliviarse pronto y en estos momentos están formulando su plan para dominar al mundo. Se rumora que ya tienen a varios agentes infiltrados en el gobierno y en la Federación Mexicana de Fútbol.

3) Todo es culpa de los mayas. ¿No que eran una cultura super avanzada? ¿A quién se le ocurre crear un calendario que se acaba en el 2012? ¿Qué no tomaron en cuenta que los mexicanos íbamos a estar muy ocupados en estos años transportando arena para las playas urbanas en el Zócalo, contratando consultores de imagen para que los candidatos al Congreso no salgan tan feos, viendo videos bobos en YouTube y planeando el festejo del aniversario de no una, pero de dos guerras? Somos gente ocupada, no tenemos tiempo para el fin del mundo. 

En serio mayas, que desilusión con ustedes. Mínimo nos hubieran dejado alguna pista para evitar el Apocalipsis. De esa manera podíamos contratar a un chamán, a Walter Mercado, a un maestro de yoga y pilates, y a un par de financieros especialistas en futuros para que analicen la pista, y luego reclutar a Indiana Jones y al tipo de Mochila al Hombro para que se embarquen en una expedición salvadora.


¿Al cual hipótesis irle? Para como van las cosas, ya no se necesita saber qué fue lo que pasó; lo que necesitamos es saber cómo resolverlo. Tal vez resolverlo es mucho pedir, lo que nos urge es regresar a nuestro estado natural. En otras palabras: hay que regresar a las crisis de antes. A las que nos acostumbramos a vivir nosotros, los de la generación de la crisis. México puede vivir con sus crisis normales, pero no con lo que está pasando ahora.

No se me ocurre otra cosa que implorar la ayuda del dios Quetzalcóatl. Hay que pedirle que regrese pronto, y si no quiere regresar, pues le ofrecemos incentivos. A lo mejor quiere sueldo de gobernador del Estado de México, o una casa en Miami como entrenador de selección nacional, o un avión para no sufrir el tráfico (el Serpiente Emplumada I), o boletos de primera fila para la lucha libre en la Arena México... No importa lo que pida, hay que dárselo.

Es más, si quiere un sacrificio humano en la Pirámide del Sol, estoy seguro que a la mayoría de los mexicanos no nos importaría hacernos de la vista gorda con tal de salir de este bache. Sobre todo si el sacrificio es de una primorosa doncella como aquella que controla la educación del país e impone a sus yernos de subsecretarios; o de algún caballero honorable como aquellos que manejan los medios de comunicación o que tienen monopolios que los colocan en las listas de Forbes. O de algún político, porque de esos tenemos muchos al centro, derecha e izquierda, azules, amarillos, verdes y tricolores, que como buenos parásitos no hacen más que desangrar a nuestro querido país.

Si eso es lo que quieres Quetzalcóatl, tú nada más dinos cuándo y los mexicanos nos encargamos.

sábado, julio 05, 2008

Casi cuatro meses

Hace casi cuatro meses que no escribo en este espacio. Hoy me obligué a hacerlo aun cuando no tengo nada que decir. Lo hago porque al revisar el blog de uno de mis autores preferidos, Malcolm Gladwell, me quejé amargamente de que lo tiene prácticamente abandonado. Dudo mucho que yo tenga un grupo de lectores (no recibí ninguna queja durante mi ausencia), pero me parece que debo ser congruente y por lo menos escribir algunas líneas.

Por una extraña coincidencia (o broma del destino), el último día que escribí fue marzo 13, el mismo día que Gladwell registró su último comentario, una breve pieza sobre sus primeros días como periodista. Yo en cambio, solamente transcribí un artículo sobre leyes ridículas en el mundo. Casi cuatro meses han pasado desde ese entonces y debo confesar que tantas y tantas cosas de interés han acontecido en el mundo, en mi contexto y sobre todo en mi vida personal. Sin embargo, no me dio por escribir al respecto en su momento.

Algunos de los elementos más interesantes y/o trascendentes de mi vida personal fueron (sin seguir un orden en particular):

1. Uno de mis equipos ganó un campeonato, los Boston Celtics, y otro llegó a una final, el Cruz Azul. El extraordinario desempeño de los Celtics me va a tener con una sonrisa de oreja a oreja por muchísimo tiempo. El esfuerzo Azul va a impedir que me cambie de equipo porque los malos manejos de la directiva en los últimos años casi me orillan a hacerlo.

2. Acepté ser director de la fundación Qualitas of Life, una institución que está empezando, pero que tiene un enorme potencial. No solamente es el reto profesional más importante que he enfrentado, si no uno de los proyectos con mayores posibilidades de tener un impacto real en la vida de la comunidad migrante mexicana en Nueva York. Estoy entusiasmado y muy motivado.

3. Mi televisión se descompuso y aunque estuve a punto de comprar una nueva, decidí no hacerlo y cancelar cablevisión. Por primera vez en años, no estoy viendo televisión regularmente lo cual me ha permitido ser más productivo y redescubrir otros medios de comunicación como la radio. Mis estaciones preferidas en estos momentos: Bloomberg News y 102.7 FM Fresh Music.

4. Por primera vez en mi vida, me registré y participé en carreras. Empecé con una de 5 millas y me seguí con 10 kms. Estoy entrenando constantemente y mis metas son el medio maratón para el año que entra y el maratón antes de cumplir 35 años. No es exageración cuando digo que mi vida cambió a partir de que crucé la meta por primera vez. Me siento mucho más seguro de que puedo alcanzar metas que en un momento dado parecían muy lejanas.

5. Tuve la oportunidad de comprobar los efectos de la educación financiera en los migrantes. Llevo años de estudiar la teoría y de formular hipótesis en papel, pero finalmente observé en la práctica los beneficios cuando organicé y enseñé un curso en abril. Estoy seguro de que se puede cambiar la vida de la gente que acaba de llegar a este país y sobre todo el de sus hijos, con el método que se está desarrollando en Qualitas.

6. Mi ahijado me dio una de las satisfacciones más grandes de mi vida cuando ganó varias etapas de la olimpiada del conocimiento en México. Pocas veces me he sentido tan contento.

7. Llegaron a mis manos excelentes libros que disfruté muchísimo. Destacan: The Education of a Coach, de David Halberstam, sobre el entrenador de los Patriotas, Bill Belichick; Liar´s Poker, de Michael Lewis, sobre los corredores de bolsa de Salomon Brothers y los excesos de Wall Street en los 80s; Living on the Black, de John Feinstein, sobre las vivencias de 2 lanzadores en la temporada 2007; y The Money Masters, de John Train, que contiene una serie de biografías sobre financieros que revolucionaron la industria.

No me queda más que hacer el compromiso de no volver a abandonar este espacio. Claro que no puedo prometer nada. Como el caso de Gladwell, hay veces que no se tiene nada que decir.
Me puedes contactar a adrianismo@gmail.com

Archivo del blog